La Mochila 39 - 9 junio 2018
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lm391En el marco de un avance feroz de la derecha a nivel internacional, vivimos un periodo de retroceso generalizado en el país, impulsado a partir de las políticas económicas neoliberales del gobierno con el apoyo de organismos internacionales.

El achicamiento del Estado, la dura arremetida contra la clase trabajadora, y los golpes al pueblo hondureño ha sido el quehacer de los representantes de la burguesía hondureña en el gobierno en la última década.

La aprobación de la Ley Fundamental de Educación en 2011, marcó el inicio de una profunda contrarreforma en el sistema educativo nacional; que después de las derrotas del movimiento popular hondureño y de forma más específica del magisterio nacional organizado, no ha encontrado mayores obstáculos.

Las reformas educativas que se abanderaron con la promesa de una mejor educación, bilingüe, tecnológica y “competitiva”, han ido mostrando cada vez más su carácter mercantilista, improvisado y carente de beneficios para las grandes mayorías explotadas.

El juego de las “mejoras” ha ido del timbo al tambo con aumento de días de clases, cambios de los porcentajes de aprobación, distribución de puntajes, cambios de carreras, mayas curriculares, leyes, etc.; sin embargo, cada día son más evidentes las deficiencias del sistema educativo que está más preocupado por cumplir cifras, números, certificaciones, que por mejoras reales.

En medio de este enorme experimento de nuestro débil sistema educativo se ha presentado en el Congreso Nacional, no sin éxito, la proposición de que se lea la Biblia en los centros educativos. La propuesta hecha por el diputado nacionalista Tomás Zambrano el 10 de mayo, se argumenta bajo la idea que esta ayudará a disminuir la inserción de jóvenes a pandillas o grupos criminales, a disminuir los embarazos adolescentes, entre otras.

Con un desconocimiento más intencionado que ingenuo, intentan dar paliativos a problemas que tienen raíces de carácter estructural, y que lejos de buscar alguna salida real apelan a “soluciones” espirituales.

Esta propuesta ha abierto a nivel de cúpulas un mínimo debate, donde entidades como la Confraternidad Evangélica de Honduras, han salido inmediatamente a felicitar la iniciativa. Por otro lado, otros sectores como el Foro Inter eclesiástico de Honduras se han manifestado en contra.

Con el enorme retroceso no es de extrañar este tipo de medidas, más cuando vemos el papel activo que tiempo atrás viene teniendo la iglesia en la política nacional, opinando públicamente sobre todo e incluso participando dentro de organismos como la Comisión de Depuración de la Policía con la presencia del pastor Solórzano. Este mismo personaje hacia un llamado el 27 de noviembre del año pasado a “guardar silencio y dejar que Dios hable en sus corazones”, luego del escandaloso fraude electoral de JOH.

No obstante, lo anterior, es de mencionar que esta proposición que alegan que no es obligatoria, sino opcional, representa un enorme retroceso en dos sentidos: por una parte, el gobierno violenta una vez más la Constitución de la República en el artículo 151 que establece que la educación será Laica, el Código de la Niñez y Adolescencia artículo 36, artículo 13 de la Ley Fundamental de Educación que establecen el mismo precepto. Incluso otros mencionan el artículo 77 de la Constitución de la Republica, en el cual se violenta la libertad de culto.

Por otra parte, fuera del marco legal, nos enfrentamos a un retroceso de varios siglos, perturbando el carácter científico de la escuela y la educación, y abriendo las puertas a viejos actores de control político ideológico alienante. A la vez que viola completamente las libertades tanto de estudiantes, docentes y padres al imponerles de forma descarada una forma de pensamiento.

En la historia de la humanidad los periodos de control o influencia de la iglesia sobre la educación han sido principalmente en su beneficio y el beneficio de las clases dominantes. De hecho, el propio asenso de la burguesía que hoy utiliza la iglesia en su beneficio, desató enormes conflictos entre ambos por sus propios intereses.

Algo más alarmante es que este tema sigue siendo debate en las alturas principalmente. Asimismo, se marca una avanzada de ultraderecha en la moción y/o aprobación de leyes que podíamos considerar cosa del pasado. La lectura de la Biblia en la escuela, el servicio militar obligatorio, las reformas que promueven la impunidad del gobierno, derecho a voto para los militares, entre otros.

Por lo anterior, hacemos un llamado a todos los verdaderos actores educativos, organizaciones populares, campesinas, de mujeres, obreras, y pueblo en general a repudiar estas medidas impuestas de retroceso profundo al carácter de nuestra educación.

¡Defendamos la escuela Pública, Gratuita y Laica!

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