Presentación

La compleja situación política, social e incluso cultural que atraviesa Honduras plantea tareas concretas para el partido revolucionario que hemos visto en el documento nacional. Sin embargo, para que la orientación política pueda llevarse a cabo debe tener una base material en la cual se apoya y desde la cual se proyecta. Esa base material somos todos los compañeros y compañeras que integramos Socialismo o Barbarie de Honduras y la Juventud Socialista.

Por eso, la construcción de nuestro grupo es fundamental para poder impulsar la política revolucionaria que responda a las necesidades de la clase obrera y los sectores populares explotados, oprimidos y marginados. En ese sentido el grupo debe pegar un salto en la construcción avanzando en la formación de cuadros políticos condición fundamental para el crecimiento partidario utilizando todas las herramientas a nuestro alcance.

División de tareas y responsabilidades

Con el desarrollo del partido se tiende a establecer una determinada división de tareas, la que se le plantea a toda organización que va creciendo y necesita abordar los problemas de manera menos artesanal … cierto tipo de especialización entre la dirección y los cuadros partidarios, una cada vez mayor división de tareas, no ser “toderos” (hacer de todo, pero nada hasta el final), es fundamental para poder avanzar y construirse, para madurar como organización.

Un organizador político es, justamente, aquel compañero o compañera que tiene virtudes para resolver el lado práctico de los asuntos: dar con el compañero justo que pueda llevar a cabo tal tarea, proponer soluciones para organizar nuevos equipos y regionales, llevar adelante las finanzas y el cobro del periódico y los diversos materiales que el partido produce, el seguimiento de la captación, etcétera.

Pasa que sin organizadores políticos la actividad del partido se hace “espontaneísta”: se confía en que con la política correcta “alcanza”, y todo lo demás viene como por “añadidura”. Nada más equivocado que esto.

… nadie nace “cuadro” en el sentido propio del término. Y cuando nos referimos a un cuadro, lo que señalamos es un compañero y compañera que asume responsabilidades por sí mismo, que se hace de algún modo dirigente en la tarea que le toca tomar en sus manos. Este paso adelante de una nueva camada partidaria a hacerse dirigente es de vida o muerte cuando se está produciendo un crecimiento partidario. Si no se lograra formar nuevos cuadros, no habría cómo dirigir esa organización que apunta a una mayor envergadura. (Rojo, Los problemas de organización, 2014)

Formación

En la experiencia práctica que hemos venido desarrollando en la lucha de clases y en particular en las universidades hemos podido ver la pobreza teórica general que atraviesa la juventud y que es la base en la cual se apoyan las direcciones burocráticas para imponer sus políticas convirtiendo a los jóvenes en objeto y no en sujeto. Nuestro pequeño grupo ha sido la excepción, sin embargo, es necesario profundizar la formación.