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Ni una menos

En un país tan convulsionado por la delincuencia, corrupción y violación a los derechos humanos, pensar en reconocer los derechos de la mujer para un presidente como Juan Orlando no es tema de agenda principal.

La concepción que se tiene sobre la mujer se limita básicamente a los quehaceres del hogar y procrear, pero a diario es notoria la indiferencia de las autoridades sobre la creciente ola de femicidios.

Desde el 2002 hasta el 2014, han sido asesinadas 4,460 mujeres de las cuales el 95% no están resueltos. Y parafraseando a Manuela Castañeira (dirigente de Las Rojas, Argentina) se genera un ambiente de impunidad y de zozobra donde tal parece que las mujeres tendrán que mantenerse atrapadas de pies y manos ante la ineptitud de un estado que no presenta como tema de agenda central leyes de protección a las mujeres, en un país donde asesinar o violar a una mujer no tiene consecuencias.

A diario la preocupación y los casos de jóvenes, niñas, mujeres y niños acosados, violados y asesinados van en aumento. Niñas como el caso de Scarleth quien a sus siete años, abandonada por su padre y sin acceso a educación porque su madre no se la puede pagar, fue violada y asesinada a esa edad, o Mariela de 11 años en Villanueva violada y estrangulada, y cuantas historias más podríamos contar, en esta realidad tan dolorosa que nos toca afrontar.

Son las niñas y mujeres trabajadoras las abusadas

Con tales niveles de femicidios y descomposición social hacia las mujeres es fácil imaginar como en la oscuridad de los hogares, trabajos y universidades son golpeadas, acosadas y violadas con el consentimiento del estado, porque insisto no hay ninguna política que nos favorezca.

En las universidades son acosadas, como el caso de la UPNFM donde se llaman al silencio convirtiendo los acosos en temas de pasillos.

En los centros laborales han precarizado el trabajo hacia las mujeres quitándoles derechos como la maternidad, despidiéndolas y no contratándolas, por el sólo hecho de ser mujeres.

En los hogares son sometidas a todo tipo de abuso, porque en la casa quien manda es el hombre, el que aporta el hartazón, manosean a niñas y las violan. Y no estamos inventando nada, sino que eso es lo que está pasando mientras usted lee este artículo y le ha ocurrido a una gran cantidad de mujeres, pero por miedo, por el que dirán, se lo callan, y sólo nos damos cuenta cuando una de esas niñas resulta embarazada a sus tiernos diez, once años de edad.

Y luego a esas mujeres el estado tampoco les permite poder elegir sobre su propio cuerpo, negándole el derecho a su salud reproductiva y menos al aborto.

Toda esta violencia estructural refleja que las mujeres tienen problemas diferente a la de los hombres por lo tanto sus necesidades son diferentes y por ende la relaciones entre hombres y mujeres no son iguales por lo que hay tener una política diferente para los problemas de géneros. Y la Juventud Socialista como organización FEMINISTA SOCIALISTA nos hacemos eco de esas ideas y hacemos el llamado a organizarnos y luchar democráticamente de manera independiente por nuestros derechos contra la barbarie del régimen machista, patriarcal y misógino que encabeza JOH. Al mismo tiempo desde este espacio les invitamos a tod@s para que participen en nuestros talleres de formación GRACIELA GARCIA donde abordamos la problemática de género desde un punto de vista feminista, marxista y clasista.

¡¡ Este cuerpo es mío, no se toca, no se viola no se mata!!