La Mochila 21 - 8 febrero 2016
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Samuel Reyes1En un video difundido por el canal local Teleceiba, se mira cómo en pleno acto de graduación, los presentes son testigos del momento en el que una maestra se acerca al escenario para entregar al destacado alumno una hoja de papel conteniendo las palabras exactas que tenía que decir.

Ante esto, el joven reaccionó de inmediato y expresó: “Quiero disculparme con las personas que están aquí, y estoy seguro que muchos quieren escuchar lo que yo quiero decir (refiriéndose a su discurso).

“Esto es completamente injusto para mi compañeros y para mí y por eso, esto es lo que les voy a leer el día de hoy”, dijo el graduando al tomar la hoja del discurso de su autoría.

“Yo quiero que sepan que yo amo este colegio pero como dice el Papa, yo quiero ser de las personas que dicen lo que piensan y dicen lo que sienten”.

Luego de un breve silencio y un profundo respiro comenzó a leer su escrito al que llamó “despedida”.

Posterior al acto, el joven fue despojado de su medalla de oro. Si, así es, la medalla que con esfuerzo se ganó durante su trayectoria estudiantil.

Mientras tanto autoridades del Instituto adujeron que el castigo al estudiante no fue por el contenido del discurso, sino por el acto de desobediencia.

La noticia sobre este inusual acontecimiento fue condenado por muchos hondureños quienes interpretaron el hecho como una forma de violentar la libertad de expresión del estudiante Sammuel Reyes que obtuvo un 98% de índice académico.

Finalmente el 3 de febrero del presente año y con la intervención de los Derechos Humanos y la Fiscalía, le fue entregada la medalla.

Se trata de un claro ejemplo de la contradicción que enfrentamos actualmente los jóvenes: la educación y el conocimiento son para tener criterios propios o para obedecer.

En la JOTA luchamos por lo primero.

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