maletaLas elecciones más controversiales y complejas están por llegar a su fin. Nueve partidos se disputan los cargos de elección popular. Según indican las encuestas Xiomara Castro sería la ganadora seguida muy de cerca por el actual presidente del Congreso Nacional el nacionalista Juan Orlando Hernández.

Las elecciones no se dan en un marco democrático, son elecciones amarradas en las cuales no se descarta el fraude por parte del partido en el poder, quien ha creado todas las condiciones para imponer su elección: militarización de la sociedad, persecución de luchadores como Bertha Cáceres, Magdalena Morales, Víctor Fernández y cientos más; hostigamiento a activistas de LIBRE; control total del sistema Judicial y el Ministerio Público, órganos que deberían investigar cualquier denuncia de fraude.

La embajadora de EEUU ya ha declarado que el resultado será reñido y que “muy probablemente no se conocerá el mismo día”, lo cual es un indicador de intensas negociaciones para dar a conocer el ganador. Como en toda negociación ello implica concesiones y acuerdos entre las partes, tal como se vio tras las elecciones internas del 2012.

Los desafíos para la juventud tras las elecciones

Pero la falta de democracia va mucho más allá del proceso electoral, el actual régimen, beneficiario del golpe de estado del 2009, ha blindado todas las medidas que han llevado a Honduras a la crisis en que se encuentra: pérdida de conquistas laborales, congelamiento salarial, privatizaciones, descalabro del sistema educativo y de salud, entrega del territorio y sus recursos.

Todas estas medidas han sido blindadas mediante leyes y reformas constitucionales que obligan al próximo gobierno a continuar con lo mismo.

En este contexto, independientemente del ganador, la juventud deberá profundizar su lucha por el derecho a la educación pública, gratuita y laica; por el derecho a un trabajo digno; a la seguridad; al acceso a la salud y la vivienda. Y sobre todo el derecho a pensar, disentir, proponer y luchar sin ser criminalizada.

Ante este panorama, desde la Juventud Socialista llamamos a los jóvenes a confiar únicamente en su propia fuerza organizada desde las bases con absoluta democracia directa.

Se trata de reconstruir desde las bases, las organizaciones estudiantiles de secundaria y universidades para que junto a las organizaciones gremiales, sociales y políticas podamos hacerle frente a las imposiciones autoritarias de las clases dominantes de Honduras.

Honduras necesita hoy más que nunca profundos cambios que no se lograrán por negociaciones en las alturas de un poder alejado del pueblo, sino con la participación directa de los explotados, oprimidos y marginados; con sus propias organizaciones de lucha y de poder.